Desidia y negligencia, un cóctel que encerró a dos mil personas

El Gobierno de Chaco no informó que se le practicó un hisopado a una enfermera correntina que presta servicio en la vecina orilla. Es que estuvo con un coronavirus positivo que falleció. La mujer no hizo la cuarentena y realizó una vida social “amplia”. Tiene la enfermedad.

Primer desatino de un conjunto de desaciertos: el Gobierno de Corrientes le rogó – y ese es la palabra que usó – a su par de Chaco que informe de casos sospechosos o positivos de coronavirus de personas que prestan servicios en la vecina provincia pero que residan en la nuestra. Del otro lado del puente, la indolencia y la apatía fue la respuesta brindada.
Segundo despropósito: a una enfermera correntina, quien trabaja en el sistema médico privado de Chaco, le hicieron un hisopado en la vecina provincia. Es que era sospechosa de padecer la temible enfermedad por haber trabajado, y tenido contacto estrecho, con una persona que padeció el mal y que falleció a consecuencia del mismo. A pesar de la imperiosa necesidad de su aislamiento, la profesional de la salud continuó con su labor en la vecina provincia- cruzó el puente General Belgrano en varias oportunidades – y realizó vida social “de modo libre” en su barrio en la capital correntina.
Resultado: la enfermera padece la enfermedad, tres de sus familiares directos y que conviven con ella bajo el mismo techo también sufren el mal, hay sospechas de que cientos de personas del barrio San Marcos pudieran haberse contagiado, la Policía aisló el populoso sector de Capital e impide el ingreso y egreso y hay temor de que la transmisión en nuestra ciudad pudiera convertirse en “comunitaria” a partir de este absurdo.

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Updated: 11 de abril de 2020 — 9:47 am